miércoles, 19 de mayo de 2010

Aumento de impuestos a la comida chatarra

Los niños de este tiempo tienen a su disposición una gran gama de alimentos para elegir, y por lo general ellos no conocen los efectos que pueden tener el exceso de consumo de ciertos alimentos. Como es de esperarse a la hora de comprar colación en la escuela o en cualquier otro lugar, estos eligen las más sabrosas, que en la mayoría de los casos poseen altas cantidades de grasas o aceites. Sin duda la responsabilidad de que los niños tengan una buena alimentación recae sobre los padres, quienes tienen el deber de educar a sus hijos respecto a la cantidad y calidad de los alimentos que deben consumir, además, les corresponde estar atentos a que los niños no compren u obtengan comida inapropiada.

Si se desea disminuir las tasas de obesidad infantil se debe atacar a la raíz del problema, el origen de este problema está en la educación, al enseñar a los niños que un exceso de comida chatarra podría ser nocivo para su salud, se generaría una concientización en los pequeños de modo que ellos mismos regularían los alimentos que comen. La enseñanza traería consigo un efecto preventivo del problema, mientras que un alza de impuesto adoptaría un carácter meramente curativo, y el hecho de subsanar un problema es poco efectivo, puesto que a futuro la dificultad podría volver a surgir.

Estudios sobre el aprendizaje han demostrado que los niños aprenden por modelaje, es decir, adoptan conductas de las personas que admiran, a menudo estos modelos son sus padres, por lo que un buen ejemplo en la conducta alimenticia por parte de estos, sería una medida más eficaz para superar los problemas de malnutrición en los niños, que un alza al impuesto de la comida chatarra.

El gobierno argumenta que un alza de impuestos a la comida chatarra sería una buena solución para reunir fondos para la reconstrucción y para palear la obesidad infantil, es verdad que se podría recaudar dinero para reparar los daños causados por el terremoto, pero esta idea no presenta una solución concreta para la obesidad en los niños, puesto que los padres seguirán entregando dinero a sus hijos, y son estos los que decidirán en que desean gastarlo, incluso prescindirán de otras cosas con el fin de tener suficientes recursos para poder adquirir este tipo de alimentos.

Para finalizar, pienso que las autoridades deberían lanzar una campaña para prevenir, tanto a los niños como a sus padres, acerca de los riesgos de una alimentación inadecuada, y no simplemente subir los impuestos de la comida chatarra, ya que no es una verdadera solución para palear el problema de financiamiento de la reconstrucción del país.

jueves, 13 de mayo de 2010

Aumento de impuestos a la comida chatarra

Los niños de este tiempo tienen a su disposición una gran gama de alimentos para elegir, y por lo general ellos no conocen los efectos que pueden tener el exceso de consumo de ciertos alimentos. Como es de esperarse a la hora de comprar colación en la escuela o en cualquier otro lugar, estos eligen las más sabrosas, que en la mayoría de los casos poseen altas cantidades de grasas o aceites. Sin duda la responsabilidad de que los niños tengan una buena alimentación recae sobre los padres, por lo que un aumento en los impuestos a los productos alimenticios ricos en grasas no sería la solución para la obesidad infantil ni tampoco la mejor fuente de recursos para reconstruir el país.

Si se quiere paliar la obesidad infantil no solo habría que subir los impuestos a los alimentos grasos, ya que los alimentos ricos en carbohidratos, ya sean dulces, golosinas y queques, entre muchos otros, también son una gran causa de este problema, puesto que un exceso de azúcares en el cuerpo hace que esta se transforme en tejido adiposo, por lo que un aumento arancelario a las comidas oleaginosas sería ineficiente como solución, además de ser arbitrario para los comerciantes de dichos productos.

Por otra parte un alza tributaria a las empresas de comida chatarra, traería consigo efectos negativos, ya que sus márgenes de ganancia disminuirían y tendrían que recurrir a abaratar costos, y su forma de hacerlo sería mediante la reducción de personal, generándose un alza del desempleo, lo que es muy perjudicial en un momento en que se necesita reconstruir el país.

Muchas personas y políticos argumentan que todos los alimentos grasos son perjudiciales para la salud, sin embargo, los ácidos grasos de origen vegetal no presentan riesgo para la salud humana, es más, sólo un exceso de ácidos grasos saturados, es decir, de origen animal, podría ser nocivo a largo plazo para las personas que lo consumen.

Creo que las autoridades deberían iniciar un plan de educación alimenticia tanto para los niños como para sus padres, de modo que los niños sepan discriminar el tipo y las cantidades de alimentos que son apropiadas para su nutrición. El gobierno además debería buscar otras fuentes de financiamiento para la reconstrucción del país, y que estas medidas no dañen a las empresas, puesto que son estas el principal motor para superar los problemas que ha generado el terremoto.