Los niños de este tiempo tienen a su disposición una gran gama de alimentos para elegir, y por lo general ellos no conocen los efectos que pueden tener el exceso de consumo de ciertos alimentos. Como es de esperarse a la hora de comprar colación en la escuela o en cualquier otro lugar, estos eligen las más sabrosas, que en la mayoría de los casos poseen altas cantidades de grasas o aceites. Sin duda la responsabilidad de que los niños tengan una buena alimentación recae sobre los padres, por lo que un aumento en los impuestos a los productos alimenticios ricos en grasas no sería la solución para la obesidad infantil ni tampoco la mejor fuente de recursos para reconstruir el país.
Si se quiere paliar la obesidad infantil no solo habría que subir los impuestos a los alimentos grasos, ya que los alimentos ricos en carbohidratos, ya sean dulces, golosinas y queques, entre muchos otros, también son una gran causa de este problema, puesto que un exceso de azúcares en el cuerpo hace que esta se transforme en tejido adiposo, por lo que un aumento arancelario a las comidas oleaginosas sería ineficiente como solución, además de ser arbitrario para los comerciantes de dichos productos.
Por otra parte un alza tributaria a las empresas de comida chatarra, traería consigo efectos negativos, ya que sus márgenes de ganancia disminuirían y tendrían que recurrir a abaratar costos, y su forma de hacerlo sería mediante la reducción de personal, generándose un alza del desempleo, lo que es muy perjudicial en un momento en que se necesita reconstruir el país.
Muchas personas y políticos argumentan que todos los alimentos grasos son perjudiciales para la salud, sin embargo, los ácidos grasos de origen vegetal no presentan riesgo para la salud humana, es más, sólo un exceso de ácidos grasos saturados, es decir, de origen animal, podría ser nocivo a largo plazo para las personas que lo consumen.
Creo que las autoridades deberían iniciar un plan de educación alimenticia tanto para los niños como para sus padres, de modo que los niños sepan discriminar el tipo y las cantidades de alimentos que son apropiadas para su nutrición. El gobierno además debería buscar otras fuentes de financiamiento para la reconstrucción del país, y que estas medidas no dañen a las empresas, puesto que son estas el principal motor para superar los problemas que ha generado el terremoto.
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Matías:
ResponderEliminarMuy bien!
Pon atención en el segundo párrafo ya que ahí haces una relación causa- consecuencia que resulta poco lógica. Dices que un aumento arancelario no sería la solución ya que estas azúcares producen tejidos adiposos.
El argumento del tercer párrafo no está alineado con la hipótesis, sino que lo está con las consecuencias negativas del alza en los impuestos de este producto.
En el cuarto párrafo también hay problemas de correspondencia ya que se estructura en torno a la idea de que el pensar que todos estos alimentos son dañinos es una noción errónea.
Pon atención a este punto ya que es primordial para construir un texto argumentativo efectivo.
Muchos saludos!
Verónica
Matías está bien tu ensayo, sin embargo, no me queda claro los argumentos que avalan tu hipótesis.
ResponderEliminarSaludos